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¿Cómo Educar Hijos Optimistas?


Está demostrado que la gente positiva se deprime con menos frecuencia, tiene más éxito en el colegio y luego en el trabajo y, curiosamente, es más sana físicamente. Este rasgo de la personalidad puede transformarse en una forma de antídoto psicológico contra una serie de problemas de la vida.


Si hiciéramos una encuesta entre padres y le preguntáramos qué desean por encima de todo para sus hijos, la mayoría respondería «que sean felices y disfruten de la vida».
Pero si todos queremos que los niños cultiven esa actitud ¿Por qué los trastornos psiquiátricos infantiles van en aumento?, ¿Qué es lo que estamos haciendo mal?
 Quizás la respuesta esté en la manera en que hemos decidido vivir y cómo le estamos enseñando a nuestros hijos a hacerlo. No parece lógico pedirle a ellos que cultiven el optimismo mientras nosotros nos atiborramos de píldoras para superar la tristeza, la tensión o el insomnio. La clave, más bien, está en cambiar de onda y predicar con el ejemplo. A ser positivo se aprende. No sólo lo dice la campaña impulsada por el Gobierno para levantar el ánimo a los "deprimidos". También lo aseguran especialistas, que han rescatado un concepto de difícil pronunciación: la resiliencia para decirnos que a la hora de educar a los hijos, nuestra mirada debe estar puesta en sus recursos y no en sus falencias.
Verónica Gazmuri, terapeuta familiar, Valeria Sepúlveda, sicóloga clínica y Eliana Acevedo, directora del jardín infantil El Principito, nos entregan un cúmulo de ideas para poner en práctica.
¿Por qué no empezar ahora mismo?

CONSEJOS PARA EMPEZAR

Los niños son tremendamente sensibles, ellos calan hondo, y lo que tu dices es la verdad de la vida. El papá y la mamá les están formando la ética y la moral. Por lo tanto los que tenemos la obligación de enfrentar la vida de una manera positiva somos los adultos y a los hijos tenemos que entregarles los principios básicos de aceptación: "yo te amo, siempre, aunque te portes mal", "tu eres bueno, siempre, aunque estés siendo desobediente". (Eliana Acevedo)
Todas las edades son claves y sobre todo las primeras, porque son los momentos dónde se produce la impregnación. Que el niño sea recibido con amor, tratado con afecto, con un cariño que es expresado a través del lenguaje, de gestos, de estímulos y, por lo tanto, que viva su temprana infancia en ese clima es algo que le va a quedar para siempre.
Las vivencias concretas quizás a futuro no las va a recordar, pero sí va a tener el sentimiento, la confianza básica. Así, el niño tomará cada siguiente etapa de la vida y los aprendizajes que a ella correspondan, con una mayor seguridad en sí mismo, de tal manera que será más probable que le vaya bien en esos aprendizajes. Así es cómo se va creando un círculo virtuoso. En la medida que te sientes bien y te va bien, tienes muchas más posibilidades de que la próxima tarea que emprendas y en las relaciones que establezcas te vaya bien. (Verónica Gazmuri)

EL INFELIZ SE HACE

Los primeros años de vida son estructurantes para la personalidad y podemos en este tiempo o bien aprender a ser felices y disfrutar sanamente de la vida o todo lo contrario. Aprendemos a ser infelices y a sufrir cuando recibimos de nuestros progenitores mensajes que condicionan actitudes frente a la vida y nos hacen ver su lado gris: "en la vida se sufre ", "lo que no cuesta trabajo no vale", "debemos sacrificarnos por los demás", "la vida es un valle de lágrimas", "quien te quiere te aporrea", "niño chico, problema chico. Niño grande, problema grande", "disfruta ahora cuanto puedas, porque cuando crezcas ya verás".
Además tendemos a separar la realidad en polaridades (lo bueno v/s lo malo, lo bonito v/s lo feo) en lugar de aceptarlas como partes complementarias de la realidad. Creemos en la ilusión de que podemos llegar a tener sólo la parte linda de la vida y eso frustra mucho. (Valeria Sepúlveda)

Autor: Antonia Alvarez

Resiliencia en adolescentes


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A menudo se tiene una imagen del adolescente como alguien que se muestra necesariamente alegre, divirtiéndose con sus amigos, al margen de la realidad y de los problemas. La experiencia nos indica que la vida, no es siempre algo fácil de afrontar, incluso, podemos encontrarnos con situaciones tan traumáticas como el acoso, la enfermedad, los accidentes o la pérdida de un ser querido. ¿Cómo es posible que algunas personas puedan atravesar circunstancias tan difíciles y consigan después recuperarse? Aquellos que logran sobreponerse están utilizando sus habilidades de  resiliencia.
El término “resiliencia” se refiere a la capacidad del sujeto para adaptarse con eficacia a las situaciones adversas, traumáticas o altamente estresantes. Significa rebotar de las experiencias difíciles. Estas habilidades resultan ser aprendidas y se pueden fomentar con el desarrollo de estrategias concretas. Cada individuo presenta un patrón de recuperación en el que coinciden aspectos estructurales como su capacidad intelectual; su estilo cognitivo, variables neurológicas y emocionales. Y aspectos psicológicos como estilos de afrontamiento y resolución de problemas, habilidades sociales y adecuación interpersonal. Estamos hablando de conductas que facilitan la adaptación a los hechos negativos del entorno, a través de pensamientos y actuaciones. Los tratamientos psicológicos desde el modelo cognitivo conductual han mostrado su eficacia para conseguir que el paciente desarrolle estrategias de resiliencia, facilitando la recuperación de la sintomatología propia de los estados postraumáticos.
Estos son algunos consejos que pueden ayudar al adolescente a desarrollar estrategias resilientes. Cada persona afronta  este proceso de manera diferente, lo que puede funcionar en algunos casos, resulta ineficaz en otros.
  1. No te quedes solo en este proceso.
    Habla con tus amigos, con tus familiares. Tus padres pueden aportar su experiencia personal y su conocimiento, seguro que están preocupados si estás atravesando un momento especialmente difícil de tu vida. Expresa tu opinión aunque sea diferente, también todas tus dudas y miedos. Escucha lo que tengan ellos que decir al respecto.
  2. Date un margen.
    Cuando algo malo nos ocurre en la vida, se sobrecargan las preocupaciones cotidianas. Además de los problemas propios de tu edad, afrontar una circunstancia especial afectará sobremanera el volumen de tus emociones. Date un margen para rebajar su intensidad. Tienes derecho a sentirte mal y, poco a poco, puedes reducir la presión de tus sentimientos hacia ti mismo y hacia los demás.
  3. Diseña un espacio “Libre de Problemas”
    Convierte tu habitación en un espacio para descansar del problema, saca todo aquello que te lo recuerde y selecciona bien a las personas que pueden compartir contigo este espacio. No hables aquí de tus preocupaciones. No olvides que tus familiares pueden sentir la necesidad de compartir contigo mas tiempo en una situación como esta, cuenta con ellos y permite que compartan tu zona libre de malestar.
  4. Ajústate al programa.
    Es imprescindible que te mantengas ocupado la mayor parte del tiempo. Salir con tus amigos, acudir a clase o practicar alguna actividad deportiva son, sin duda,  buenas alternativas. Pero no abandones tus rutinas cotidianas, aquellas que te reconfortan. En momentos de mayor estrés, diseña un programa de actividad y ajústate a él.
  5. Cuídate en todos los aspectos.
    Cuídate física y mentalmente, no abandones tu imagen. Procura dormir lo necesario y de manera ordenada. La falta de sueño produce malestar y disminuye tu capacidad de afrontamiento. No descuides tu alimentación y evita conductas poco saludables.
  6. Toma el control de la situación.
    Incluso en los peores momentos puedes marcarte metas realistas como pequeños logros cotidianos que te permitan avanzar. El mero hecho de levantarte de la cama y acudir a clase, aunque no seas capaz de rendir, puede ser muy valioso. En los malos momentos parece que perdemos el control sobre nuestro bienestar, ponte en manos a la obra y actúa con decisión para recuperarlo en alguna medida.
  7. Expresa tus sentimientos.
    Las situaciones traumáticas generan un gran número de sentimientos conflictivos, procura dar salida a tus emociones, a veces, resulta muy difícil sacar algo tan intenso y tan negativo, y nos vemos incapaces de hablar sobre todo ello. Encuentra una forma de expresión alternativa, intenta escribir, crear algo, dibujar, o plasmar lo que sientes a través de cualquier forma de expresión.
  8. Ayuda a los demás.
    Nada nos rescata más de nuestros problemas que colaborar en la resolución de los problemas de los otros. Echa una mano a tus amigos con sus tareas, colabora como voluntario en cualquier ámbito.
  9. Intenta ver las cosas con perspectiva.
    Es posible que las circunstancias que te han hecho sentir tan desolado, sean, en un primer momento, el tema central de todo tu entorno. Pero las cosas cambian y los malos tiempos acaban. Intenta recordar las situaciones de tu pasado reciente, en las que eras capaz de afrontar otras dificultades, las estrategias que te permitían sentirte bien. Cuando hables de los malos tiempos, no dejes de hacerlo también de los buenos momentos. Seguro que en alguna ocasión has sido capaz de afrontar con tranquilidad, algo que a los demás les resultó mucho más difícil. Aprende alguna técnica de relajación que te permita controlar las emociones negativas.
  10. Controla la información.
    Protégete de la información y de todo aquello que recuerde intensamente la situación traumática, repasar una y otra vez estos estímulos sólo aumenta el grado de malestar.
…” Puedes aprender estrategias para ser más resiliente, pero eso no excluye el hecho de que puedas sentirte mal, tendrás momentos duros y es normal, forma parte del proceso de recuperación. La resiliencia se desarrolla en el tiempo, cada cual tiene su propia secuencia, puede funcionarte alguno de los consejos expuestos, investiga tu caso y recuerda que, las estrategias de resiliencia te pueden servir en otros momentos de la vida y pueden hacer que formes parte el grupo de personas que consiguen recuperarse por sí mismos”…
…” Si te encuentras realmente mal y te sientes incapaz de poner en  marcha cualquiera de los consejos expuestos, deberías considerar la posibilidad de pedir a ayuda a un psicólogo clínico para que te acompañe y te supervise en este proceso”…
José CarriónJosé es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, psicólogo especialista en Psicología Clínica y tiene un Master en Psicología Clínica en Cinteco. Forma parte del Departamento paraAdolescentes.




.cinteco.com/profesionales


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RESPETO

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Respeto. Virtud humana que los padres tienen que practicar para enseñar a sus hijos

Relacionado con
Acatamiento, Admiración, Atención, Compostura, Consideración, Humildad, Obediencia, Recato, Respetabilidad, Tolerancia, etc.

Contrario a. 
Abuso, Arrogancia, Desprecio, Intolerancia, Irreverencia, Rechazo, etc. 

Virtudes humanas vinculadas:
Amistad, Caridad, Civismo, Fe, Prudencia, Pudor, Sencillez, Sinceridad, Sobriedad, Sociabilidad, Templanza, etc.

Respeto es la virtud humana que tienen las personas para el reconocimiento, aprecio y valoración, de las cualidades y derechos de los demás, ya sea por su valor como persona, conocimiento, experiencia, actuación o leyes. Incluyendo el respeto a la autoridad, como sucede con los hijos y sus padres y alumnos con sus maestros.  El desarrollo de la virtud del respeto, debe empezar a enseñarse a los niños desde que nacen, pero poniendo énfasis al comenzar la preadolescencia, es decir a los 13 / 15 años para que vayan comprendiendo, las relaciones respetuosas con sus hermanos y sus amigos, pero siempre enseñándolo, dentro de un buen ambiente lleno de respeto y cariño.
El respeto ayuda a mantener una sana convivencia entre las personas, pues se basa en normas de diferentes sociedades e instituciones. El respeto como valor humano, de “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti“, “Respeta si quieres que te respeten”
El respeto propio, se gana, no se exige. Empecemos primero por respetarnos a nosotros mismos, para así reconocer y tolerar a las otras personas.
Respeto es aceptar y comprender la forma de ser y de pensar de los demás, aunque sea diferente a la nuestra.
Respeto es el reconocimiento, veneración o acatamiento, que se hace a los individuos y la sociedad, por su valor inherente o por sus derechos innatos.
El respeto debe ser interior y exterior, teniendo mucho cuidado en el desprecio interior, las palabras injuriosas, la actitud despectiva y los malos tratos.
Si no hay amor, no se puede desarrollar la virtud humana del respeto, ni se puede alcanzar la plenitud humana y espiritual.
El modo de interpretar el respeto a los hijos, a los padres y a las personas en general, será en función de haber reconocido los derechos, las condiciones y las circunstancias de cada uno de ellos.
Si no hay auto respeto se fomentan las debilidades humanas.
La voluntaria falta de respeto es una injusticia, que se acrecientan en la difamación y en las burlas, ya que rebajan la dignidad de las personas.
Respeto, es distinto del temor, es dignidad, orgullo y justicia.
Respetar la naturaleza, respetar los libros, los bienes materiales e inmateriales, las propiedades ajenas, las reglas de juego, es decir, obedecerlas para que puedan cumplir su función, etc.
Es tan importante el concepto del respeto que en términos marineros a las piezas importantes de repuesto les llaman “de respeto”.

Respeto de los padres a los hijos. Obligaciones:

Inculcarles el hábito de respetar, para que se convierta en costumbre y en virtud natural.
Enseñarles que cada persona es diferente y que por lo tanto, hay que tratarle de un modo distinto, reconociéndoles por lo que son, sin provocar disgustos con los demás.
Enseñarles a no criticar, a buscar lo positivo en los demás y a actuar positivamente, a favor de ellos.
Enseñarles a agradecer los esfuerzos de los demás, en su favor.
Enseñarles desde pequeños y principalmente en la adolescencia, a respetarse a si mismo, a tener pudor con su cuerpo, tanto en la intimidad propia, como en la intimidad ajena.
Enseñarles a querer ser respetado y a notar, cuando es respetado y cuando no está o están respetando a los demás.
Enseñarles a distinguir y a respetar entre las personas, con las que se relacionan, su capacidad intelectual, su edad, su temperamento y a demostrar el sentido positivo, en la aplicación de las virtudes y valores humanos aprendidos.
Enseñarles a respetar profundamente a los padres y a no permitir, bajo ningún concepto, que les falten al respeto, por muchas diferencias que haya entre los padres o entre los hijos y los padres.
Enseñarles que corregir sin malos modos, en exceso o en defecto, no es falta de respeto, sino de caridad.
Dar a los hijos una información suficiente, para saber que sus padres están actuando, de acuerdo con unos criterios justos y razonables y que pueden suponer, una mejora para su educación.
Enseñar a los hijos a desarrollar el concepto de la propiedad, de la justicia, de la obediencia, de la voluntad y del respeto a los demás y a sus cosas, para que no consideren que es injusto, que otras personas tengan algo que el no tiene y que no se lo quieren dar, haciendo hincapié en las cosas que son de propiedad compartida y de propiedad personal.
Enseñar a que comprendan los efectos que tiene, el que otros niños no les respeten las cosas de su propiedad. Enseñarles a ponerse en el lugar de las otras personas, que no han sido respetadas, para que aprendan los efectos del respeto, en sus facetas propias y ajenas.

Respeto de los hijos a los padres. Obligaciones:

Respetar a sus padres durante toda la vida, por haber sido los autores de sus vidas y ser sus educadores, no por sus cualidades específicas, basándose en el amor  y en la justicia. Incluso tienen que respetarles cuando duden si las actuaciones de los padres, están hechas por el bien suyo.
Diferenciar el respeto obligado hacia sus padres, con el respeto hacia los amigos. La relación como hijos va mucho más allá que la de amigos. Los padres nunca dejarán de ser padres y a los amigos se les puede rescindir la amistad...
Obedecerles mientras vivan bajo el mismo techo, cuando vivan independientes, no tienen que obedecerles, si no quieren, pero tienen que seguir respetándoles.
Ser respetuosos en sus expresiones, algunas veces mal hechas por haberse basado en la mala interpretación de la familiaridad. Bajo ningún concepto, deben deliberadamente hacerles sufrir con palabras, hechos u omisiones que les perjudiquen.
El respeto es decir a los padres con delicadeza y sin herir, ni violentar, las dudas que tengan sobre las decisiones tomadas hacia ellos, en el caso que las consideren injustas o no razonables.
El respeto debido a los padres se les debe inconscientemente, en justa reciprocidad al valor y respeto que reciben de ellos, así se demuestra la buena educación recibida. Padres e hijos se educan cuando hay un respeto mutuo, ya que los padres siempre exigen a los hijos por su bien y nunca por vengarse, molestar o dominar.
Los hijos deben preocuparse si ven que sus padres no les educan, ni les exigen que cumplan con sus obligaciones de hijos.
Ejemplos de faltas de respeto son los actos voluntarios contrarios a la buena educación (desplantes, portazos, malas contestaciones, rebeldías, gritos, etc.), ya que no son el trato adecuado a las personas y a la sociedad.


Respeto entre los esposos
Es injusto e impropio tratarse entre esposos, como objetos sexuales o como proveedores incondicionales. Si no existe el mutuo respeto, no puede existir el amor.
Hay que distinguir el respeto que debemos, a todos los seres humanos por ser hijos de Dios y el respeto especifico, que debemos a cada uno de acuerdo con sus condiciones y circunstancias, teniendo en cuenta el amor del matrimonio, los hijos, la comprensión y la aceptación.
Los esposos tienen que tener entre ellos, un respeto exquisito, pues sus hijos se lo merecen, además de que continuamente, estarán observando sus actos para imitarlos o criticarlos.
Respeto por las personas.
Respeto es actuar o dejar de actuar, sin perjudicar o dejar de beneficiar. No se hace para imponer, coaccionar, ni provocar intencionalmente ningún cambio en las otras personas. Todo el mundo tiene el derecho a recibir una información clara y si es posible objetiva, por lo que no se puede aducir el concepto del respeto, para no informar verazmente.
Respeto es aceptar y comprender tal y como son los demás, aunque su forma de pensar no sea igual que la nuestra, incluso si creemos que están equivocados. Pero nadie puede asegurar que nosotros somos los portadores de la verdad. Primeramente, tenemos que aprender a respetar y aceptar la forma de ser y pensar de los demás, pues nadie puede asegurar que, lo que para uno está bien o por que haya muchos que estén de acuerdo con nosotros, tengamos la verdad y los otros, estén equivocados en su forma de pensar o de actuar, en sus ideas religiosas, políticas o sociales, aunque disientan o sean diferentes a nosotros. Todos tienen derecho a vivir según sus ideas, a respetarles y que respeten las nuestras.
Hay que distinguir entre el derecho, que cada uno tiene de opinar como quiere, y el derecho que tienen los demás, en recibir una información que les ayude a mejorar.
No es falta de respeto, indicar a otra persona que sus opiniones están equivocadas, aunque por prudencia en algunas ocasiones haya que callarse. Es el respeto a la verdad, el que nos debe llevar a esa situación, siempre que estemos completamente seguros, de que lo que decimos es verdad.
El respeto es aceptar y comprender al humilde y al engreído, al pobre y al rico, al sabio y al ignorante. Es respetar a las personas, por pequeñas o grandes que sean, físicas, moral o intelectualmente, situarla en el mismo lugar de comprensión de su forma de ser. Entender el ser humano, cualquiera que sea su condición, se merece toda la atención, sin importar sus características. La tendencia a impresionar, dominar, o limitar la libertad de los demás, se manifiesta con el propósito de imponerse en detrimento del valor interno, de la dignidad y la paz mental. La arrogancia daña o destruye, la autenticidad de los demás, viola sus derechos fundamentales e incluso perjudica también al arrogante. Hay personas que equivocadamente, miden el respeto mediante los factores físicos y materiales, tales como el dinero, la casta, el color, la raza, la religión, el sexo, la nacionalidad, el estatus social y la popularidad. El respeto no se opone a la justicia.
Aunque una persona no utilice, ni su voluntad, ni su inteligencia para mejorar, hay que respetarla.
Respeto humano.
El qué dirán, casi siempre se convierte, en lo que no han dicho. Siempre hay que tener mucho respeto por las cosas que se hacen o que se dicen, pues todo debe estar en función del respeto a los demás, ya que el miramiento excesivo, hacia la opinión de los hombres, no debe anteponerse a los dictados de la moral.
Es comprensible tener miedo o respeto a hacer el ridículo, pero también se debe tener muy claro, lo que es la vergüenza de las cosas mal hechas.
Hay que distinguir, entre el derecho a opinar que cada uno tiene y el derecho que tienen los demás, en recibir una información que les ayude a mejorar.
Cualquier persona posee dignidad, por el hecho de ser persona. Y así todo hombre, merece total respeto y un trato adecuado a su dignidad humana. Este deber básico, incluye respetar sus bienes, su vida, su fama, su intimidad.
Respeto entre hermanos, familiares y amigos.
Hay que tener un respeto muy especial con los hermanos y familiares, pues ellos no son elegidos libremente, los ha puesto Dios. Aunque sean completamente distintos, todos tienen el mismo derecho a vivir en el hogar. Se debe poner mucho énfasis, en no divulgar delante de otros, las cosas intimas de los hermanos o familiares. A los amigos no se les debe coaccionar, para que tomen malas decisiones y después alegar que esas decisiones las han tomado por su propia voluntad, cuando sutilmente les hayan inducido.
Respeto por las personas mayores.
Algunas personas merecen un respeto mayor, debido a una dignidad superior. El trato con ellos al hablar y escuchar, debe ser muy diferente, mucho más respetuoso. En algunas civilizaciones el respeto hacia las personas mayores era de tal magnitud que eran los encargados de dictar las leyes y ejecutarlas.
Respeto con el propio cuerpo.
En relación con la salud preventiva y la curativa. Los excesos con el cuerpo en la sexualidad, en la obesidad, en las cirugías innecesarias hechas solamente por vanidad, etc. La pornografía es una falta de respeto hacia la humanidad que conlleva una gran dosis de carencia de pudor.
Respeto por el dinero.
Cuesta mucho ganarlo, hay que hacer un gran esfuerzo para ahorrarlo, es casi imposible mantener los ahorros en su poder adquisitivo y algunos tienen una increíble forma de derrocharlo. Hay que tener respeto por las propiedades, ya que en esta vida las tenemos solamente en usufructo, y al final, tendremos que dar cuenta del uso que hemos hecho de ellas, además de tener que dejarlas en aquí. Todavía no han hecho ataúdes con bolsillos para llevárselo. Hay que respetar el dinero, por que aunque con él no se puede comprar el Cielo, los donativos entregados sirven como anticipos para obtenerlo.
Respeto por los que mandan.
Maestros, sacerdotes, pastores, rabinos, imanes, políticos honrados, policías, etc.
Respeto por los más débiles.
Emigrantes, enfermos, pobres, ancianos, por los que no pueden o no saben defenderse, por los incultos, por los perdedores, por los vencidos, por los abusados, etc.
Respeto por el comportamiento.
Manteniendo un mínimo ambiente de respeto con la vestimenta, conversaciones, gestos, horarios, etc. en los actos religiosos, civiles y sociales y en las relaciones con los demás.
Respeto por los que se les puede mandar.
Si no se les trata con respeto a los que se les puede mandar, están enviando un mal mensaje a los hijos, los cuales tampoco tratarán con respeto, a los que puedan dominar. Hay que tener respeto para no criticar, principalmente a los ausentes, por motivos de por raza, origen, profesión, situación económica, características personales, etc.  




blog.micumbre.com



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jueves

Ser Madre: Una profesión divina





....la naturaleza ha depositado en la mujer valores extraordinarios, como la ternura, el amor, el sacrificio, intuición, dulzura, comprensión, que si bien puede algún varón tenerlos, es mucho más fácil encontrarlos en una mujer y en niveles muy elevados.


Esos son los valores que se necesitan para orientar sabiamente a los hijos, no en balde la naturaleza que es la misma Divinidad le ha otorgado el privilegio a la mujer de tener hijos.




Una madre lleva a su hijo como parte de ella durante nueve meses, es obvio que nadie más que ella puede saber lo que sucede con su hijo, sus pensamientos y sentimientos, la forma de educarlo y orientarlo, esto no puede sustituirse con la mejor guardería infantil o con el cuidado de tal o cual persona.


Es de admirar a la madre trabajadora que ya por el abandono del varón o por la irresponsabilidad del esposo, han tenido que salir adelante trabajando sola para sostener su hogar, realizando los dos papeles de padre y madre, haciendo a veces los sacrificios más terribles, eso es algo prodigioso, formidable, digno de toda admiración y respeto.


Así que cuando decimos que la mujer debe regresar al seno del hogar, no se le está menospreciando, ni diciendo que abandone sus estudios, carrea o trabajo. La Gnosis más bien trata de exaltar y de rescatar los valores femeninos que día a día abandonamos por negligencia, por complejos de inferioridad o por ignorancia.


Tenemos nuestra juventud cimentada en valores falsos que nos da una sociedad caduca y degenerada, el mal ejemplo de los mayores, la falta de vocación en los que nos educan y gobiernan, la perversidad que abunda en los medios de comunicación, la música actual tan decadente, nos está llevando cada vez a niveles más infrahumanos.


Más sea por la degeneración del varón que ya no podemos sostener ni siquiera nuestro hogar, o por el menosprecio de la maravillosa profesión de Ser Madre, la cruda realidad es que la mujer se ha salido del hogar y como consecuencia ya no hay en el hogar ese ángel que guíe a los niños o jóvenes, que les oriente en distinguir que es lo falso y lo que es real de este mundo en que vivimos, ya no hay ese consuelo para cuando los hijos estén afligidos o tristes, ya no existe el impuso para cuando estén sin ánimo o con problemas, ya no está ese apoyo gigante para caminar en la senda de la vida.


Ahora solo tenemos la guía de de los amiguitos de la escuela o de la calle que quizás ya hayan extraviado sus pasos por el camino equivocado, o tenemos como maestro del crimen los programas de la televisión que tan detalladamente nos muestran el camino al asesinato, violación y robo; El acceso indiscriminado a Internet nos educa en forma totalmente grotesca y degenerada sobre la sexualidad, y qué decir de nuestra mente enajenada de tantos juegos de video o cómputo sin ética alguna, mezclados con violencia y ni una pizca de conocimientos útiles.


No negamos que haya que trabajar por conseguir dinero pues este es necesario, es útil, pues lo cambiamos por comida, por refugio, por ropa, por educación, pero si debemos reconocer que estamos en completo desequilibrio, nos preocupamos por el dinero y nos olvidamos del alma, de los valores de la conciencia, del alimento a los sentimientos puros.


Algunas mujeres se sientes acomplejadas por ser “solo” Madres, el podridero de teorías e ideas falsas que abundan como la mala hierba en tantas revistas, novelas, libros, etc. envenenan su mente y termina –como dice la Biblia- “cambiando su progenitura por un plato de lentejas”, es decir cambian lo más exaltado y que nos conecta con lo divinal, por el frío materialismo que solo nos da desolación y muerte.


Es el Ser Madre la profesión que más preparación y dedicación necesita y sobre todo vocación pues es el llevar de la mano al futuro de la humanidad. El ser Madre es misericordia infinita y justicia bien empleada, pues de otra forma es imposible una buena educación.


El ser Madre es poseer una pedagogía inusitada, pues al conocer los pensamientos y sentimientos de un niño, es capaz de elaborar toda una didáctica precisa, única, personalizada para el aprendizaje de los valores eternos.


El ser Madre exige renuncia total a los frutos de la acción, dando como resultado algo divino, fuera de este mundo, pues eso es lo que se llama amor. En fin el ser Madre es la tarea maravillosa de unir lo humano con lo divino.
 
Jenaro Ismael Reyes Tovar. Comisión Internet y Comisión Painalli.



EL MALTRATO INFANTIL : HUELLAS EN EL ALMA



Las reacciones más incomprensibles en los jóvenes de hoy en día tienen su raiz en sucesos dañosos durante la niñez. Un castigo corporal frecuente, un insulto desvalorizador constante, un ataque psicológico en forma de amenaza o intimidación son solo patrones de ataque a la personalidad en formación de los infantes.


La hostilidad verbal, ese desapego que linda con la indiferencia , es causa también de transtornos psicológicos más tarde expresado en abierta rebeldía contra sí, contra el atacante de ayer y contra la sociedad en su conjunto.


El autoritarismo que esconde el disfraz de abuso solo trae como consecuencia un ser débil y de espíritu disminuido que no podrá expresar con seguridad sus ideales sin contar con la confirmación del "más fuerte".


Pero de todos estos casos el abuso físico o emocional contra un niño indefenso , es quizás el más reprobable. Por eso, todos las autoridades y Padres de Familia debieran de estas revisando frecuentemente las medidas a tomar con la finalidad de prevenir, evitar y erradicar estas malas prácticas de crianza en nuestra sociedad.


La propia salud del país en el futuro necesita cuidar su capital humano, pues estos desajustes emocionales no llegan a borrarse en mucho tiempo.


PADRES POR LA EDUCACION: 

EL MALTRATO INFANTIL : HUELLAS EN EL ALMA





Sólo una madre sabe

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Sólo las madres saben lo que significa amar a un hijo.
        
Sólo el corazón de una madre puede afrontar cualquier tormenta sin amilanarse por la lejanía de los hijos, la falta de conciencia, de agradecimiento por esa entrega incondicional.


Leer completo:


"fluvium.org"





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Yo no quiero ser supermamá

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Oigo un anuncio publicitario de una marca de zumos que habla de las mamás Juver. Unas superwoman que nunca se cansan y siempre aciertan. Pues, señores de Juver, gracias por el intento de halagarnos a las mamás, pero conmigo no cuenten. Yo no quiero ser una supermamá. Prefiero el papel que se asigna a los papás, con derecho a estar cansados, a enfadarse, a olvidarse de darles la medicina y a desertar de las obligaciones en momentos puntuales.


Se nos ha vendido a las mujeres la patraña de que tenemos que ser perfectas en esto de ser mamás, pero no es cierto. Siempre dispuestas a leer un cuento por cansadas que estemos, a dar la crema después del baño, como si nos encantara enbadurnarnos las manos mientras perseguimos niños por los pasillos. Dispuestas y contentas de tener que ceder todas nuestras aficiones y aspiraciones frente a los deseos (o caprichos) de nuestros vástagos. Pacientes hasta el infinito. Irresistibles al agotamiento tras jornadas de trabajo que se prolongan infinitamente en casa. Ordenadores humanos que registran las citas con el médico, los días de matrícula, o que hace falta comprar unos zapatos. Y son muchos los mensajes que se difunden viralmente a través de internet ensalzando a esas madres amorosas que se entregan al cien por cien por sus hijos.


No, yo no soy de ésas. Yo creo que es mejor enseñar a los hijos a ceder y a frustrarse que darles siempre todo. Creo que es mejor que los hijos conozcan las limitaciones de sus madres, tan humanas, y aprendan de ellas. Estoy convencida de que transmite el mismo o más amor una madre realizada que una persona eternamente frustrada para poder complacer a los demás. Y, sobre todo, estoy harta de que con el pretendido empeño de halagar, se fomenten relaciones de deisgualdad en el seno familiar.


No, yo no soy una supermamá y no quiero serlo. Quiero ser una madre de carne y hueso. Y sobre todo, quiero ser una mujer. Que, además de madre, es esposa, periodista, amiga, pensadora (en el sentido más humilde y más universal de la palabra), ciudadana y disfrutadora de la vida.


Y si hay hijos tan egoístas como para no entenderlo y agradecerlo, es que no se merecen a la supermadre que tienen, aunque no responda a los cánones de Juver.


Yo no quiero ser supermamá

Por Mª Ángeles López RomeroHome




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Se el Cisne








Tal vez el mayor desafío de la vida moderna sea el de ser nosotros mismos en un mundo que insiste en modelar nuestra forma de ser. 

Quieren que dejemos de ser como somos y pasemos a ser lo que los demás esperan que seamos.
 

Es más, la propia palabra "persona" ya es una invitación para que dejes de ser tu. 

"Persona" significa "máscara".
 

Exactamente:
 

Ponte la máscara y vete a trabajar.
 

O ve a la vida con tu máscara.
 

Tal vez el sentido del elogio:
 

"Fulano es una buena persona", signifique en realidad:
 

"Él sabe usar muy bien su máscara social".
 

Pero, ¿Cuál es el precio de estar bien adaptado?
 

El número de depresivos, alcohólicos y suicidas aumenta asustadoramente. Enfermedades de fondo psicológico como síndrome de pánico y síndrome de diversión no dejan de surgir.
 

Decirse estresado se volvió un lugar común en las conversaciones entre amigos y familiares.
 

Ese es el precio.
 

Pero peor que eso es la terrible sensación de desadaptación que parece perseguir a la mayoría de las personas.
 

Aquél sentimiento vago de que no estamos viviendo de acuerdo con nuestra vocación.
 

¿Y cuál es el gran modelo de la sociedad moderna?
 

Querer ser lo que la mayoría finge que es.
 

Querer vivir haciendo lo que la mayoría hace.
 

Esa es la cruel angustia de nuestro tiempo:  El miedo de ser rebasado en una carrera que define quien es mejor, basada en parámetros que, al final de la pista, no llevan a las personas a ser felices.
 

¿Cuánta gente conocemos, que vive corriendo atrás de metas sin lograr mirar dentro de su alma para preguntarse donde exactamente desea llegar al final de la carrera?
 

Basta volver los ojos hacia el pasado para ver las represalias sufridas por quien osó salirse de los carriles y aún más, despertó en las personas el deseo de ser ellas mismas.
 

¿Ves lo que le sucedió a John Lennon, Abraham Lincoln, Martin Luther King, Isaac Rabin?
 

¡Es muy peligroso no estar adaptado!
 

Esa misma sociedad que nos enyesa con sus reglas de conducta, lucha intensamente para hacer de la educación un proceso de producción en masa.
 

La mayoría de nuestras escuelas trabajan para formar estudiantes capaces de pasar en el examen de admisión a Licenciatura.
 

Son pocos los educadores que se preguntan si están formando personas para que asuman su vocación y su forma de ser.
 

Cuántos casos de genialidad han sido excluidos de las escuelas porque estaban más allá de lo que el sistema de educación podría soportar.
 

Se cuenta que un profesor de Albert Einstein llamó al padre para decirle que el hijo nunca sería nada, porque no conseguía adaptarse.
 

¡Los Beatles fueron rechazados por la grabadora Deca!
 

¡El libro "Juan Salvador Gaviota" fue rechazado por 13 editoriales!
 

¡El proyecto de Disney World fue rechazado por 67 Bancos! Los gerentes decían que la idea de cobrar un único ingreso en la entrada del parque no reportaría utilidades.
 

La lista de personas que necesitaron pasar por encima del rechazo porque no se adaptaban al esquema pre-existente es infinita.
 

La sociedad nos catequiza para que seamos una pieza más en el engranaje y quien no se amolda para ocupar el espacio que le corresponde será criticado con impiedad.
 

Los mismos departamentos de entrenamiento de la mayoría de las empresas hacen eso.
 

No perciben que el entrenamiento es cosa para perros, monos, elefantes.
 

Los Seres Humanos no deberían ser entrenados, sino estimulados para dar lo mejor de si en todo lo que hacen.
 

esultado: La mayoría de las personas se siente el patito feo e imagina que todo el mundo se siente cisne.
 

Triste ilusión : Casi todo mundo se siente un patito feo también.
 

¡Aún es tiempo!
 

Nunca es tarde para descubrirse único.
 

Nunca es tarde para descubrir que no existe ni existirá nunca nadie igual a ti.
 

Y en lugar de volverte un patito más, elige asumir tu condición inalienable de cisne! 

* Roberto Shinyashiki *
Versión en español por Eduardo e Irany Lecea



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El Maltrato "Sutil"

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Arte y sensibilidad para cambiar el color del cristal con el que miras tu vida





"No olvides nunca que la verdadera belleza es una actitud y que eres increíblemente preciosa cuando eres auténtica"


Atrévete siempre a ser como eres.


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Divina Mujer


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Divina Mujer





Con tantos dones, con miles de sueños y aspiraciones con inquietudes y preocupaciones, con defectos y problemas, con una fuerza que nunca se acaba.
Tú mujer, que tanto amas, que tanto entregas, que tanto anhelas. Tú Diosa, que te olvidas de ti misma sin imaginar lo importantes que eres.

Tú ingenua, que crees y confías en el amor,  que entregas la vida entera por quien sepa amarte. Tú intensa, llena de pasión, escondes tus sentimientos en lo más profundo y sagrado.

Tú madre, que lloras por tus hijos,  que darías tu vida por cada uno de ellos.

Leona, si se meten con lo tuyo, si lastiman a quien amas orgullosa cuando te hieren, digna cuando te traicionan,romántica como nadie sabe serlo, profunda cuando se trata de amar, fiel con los que más quieres, amiga de quien te demuestre su lealtad.

Tú mujer en todo el sentido de la palabra, ¿Cómo poder describir a la obra de arte más bella creada por Dios? imposible con palabras, imposible con canciones, mucho menos con poesías.

Eres única y diferente, a veces imposible, ¡Pero eres mujer! Misteriosa y maravillosa, divina, grandiosa… una luchadora.

¡Vive mujer!, siente, sueña, baila, imagina, toma riesgos, llora, vuela si quieres, pero sobre todas las cosas, ama y deja que te amen como solo se puede amar a una gran mujer.



Por Frida Villalobos

mifamiliamagazine.net






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