lunes

¿Ser alguien en la vida?

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¿Nos conocen por quienes somos? ¿Quién hay detrás de un nombre y apellido? ¿Sabemos quienes somos en realidad? ¿Hay que ser alguien en la vida?

Ser alguien en la vida
En nuestra infancia nos conocen por nuestra familia, somos “el hijo de …”, “el nieto de …” o “el sobrino de …” pero no por nosotros mismos.
Más tarde, en la escuela, comenzamos a tener una ligera identidad propia, a menos que seamos “el hermano de”, claro está. Aún así, siempre seremos “del curso …” o “de la clase …” y seguiremos sin ser reconocidos, salvo excepciones.
Durante el resto de años como estudiante sucede algo similar y se añade “es del grupo de …” o “sale con …”.
Pasan los años y comenzamos a desarrollar alguna actividad profesional y nos convertimos en “trabaja con …”, “trabaja de …” pero parece que sigue importando poco quienes somos..
Si escribimos un libro pasamos a ser “el autor de …”. Si trabajamos en Cine seremos “el actor de …” o “el director de …”, nos conocen por lo último que hacemos o que ha tenido éxito o fracaso.
Así, para ser alguien en la vida se puede comenzar por tener “nombre y apellidos”. Luego, preguntarse para qué ser alguien en la vida (para alcanzar un logro personal o uno profesional),para quién (tu familia, tus amigos, tu ciudad, …), por cuánto tiempo (unos meses, durante tu vida, formar parte de la historia, …) y para cuándo (tras tus estudios, después de una investigación, …).
Pero, la mejor forma de ser alguien en la vida, es ser auténticoDe esta manera, seremos recordados en el colegio donde estudiamos, en nuestro barrio, y en los trabajos que hemos pasado, tal como somos. Sin embargo, primero deberíamos averiguar quienes somos, pues, de lo contrario, podemos pasarnos la vida intentando agradar, incluso disgustar a los demás, imitar a otras personas, o hacer lo que “se supone” que debemos hacer para pertenecer a tal o cual grupo o tribu social.
¿Mi nombre? Cecilio, … Cecilio Sánchez “Cean”.


noeresmas.com


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HIJOS

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"Los niños quieren sentirse orgullosos de sus padres, lástima que los padres no se den cuenta. En los casos más afortunados, un padre y una madre tienen una idea de cómo debería ser el hijo y actúan para que todo se adecue a esa idea. En los casos más desafortunados no ven nada más allá de ellos mismos y siguen viviendo sin percatarse de ese rayo láser que les apunta permanentemente, una mirada que traspasa muros y supera distancias, implacable, sedienta, hambrienta, capaz de alcanzarlos en cualquier parte de la tierra, de seguirlos al cielo o al infierno, dispuesta a arriesgarlo todo, a perderlo todo, una mirada que desde el mismo momento en que se ha posado en el mundo reclama solamente una cosa: otra mirada que le responda.

Todos los niños nacen con una innata necesidad de maravillarse. Quieren abrir los ojos sobre alguna cosa que admirar, quieren ser conducidos a la cima de un monte y contemplar el esplendor, la luz que cambia, la nieve, el reflejo de los hielos, el águila que protege, majestuosa desde lo alto, sus polluelos, como deberían hacerlo también los padres de los seres humanos"

Del libro : "Escucha mi voz" de Susanna Tamaro

talitakummaria.blogspot.com



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LAS MADRES ESTÁN MÁS ARRIBA.....







Sé tú el constructor, crea, configura.
Sé la estampa de tu tiempo, el soporte de tu
momento, el sembrador de tu mundo.

Yo estaré más arriba, siempre junto a ti.
Porque las madres tienen una raíz tan larga que
siempre saben cómo llegar al hijo; tienen un tallo
tan fuerte que las espinan no lo secan.

Esa lucecita encendida para cada hijo
no se les apaga nunca.
Yo estaré arriba, como un espejo donde
siempre te estará mirando mi corazón.

Arriba, donde siempre me podrás encontrar en
una estrella.
Arriba, donde las nubes se abren para dejarme
pasar a sonreírte.

Es la ventaja que tienen las madres y que ni
Dios mismo ha osado discutir: las separa de los
hijos, pero no les quita el amor.
¡Sólo las mueve, y las pone más arriba!


Zenaida Bacardí de Argamasilla.


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Madre...


La mujer que siempre Te Amará sobre todas las cosas



jueves

Otra clase de Reyes




Tuve una infancia feliz, llena de mucho amor, comprensión, de muchas lecciones, valores, educación, reglas, enseñanzas constantes, regaños, castigos. También hubo tristeza -a veces-, ausencias, bastantes. Es inevitable madurar antes de tiempo cuando tus padres se separan, debes entender muchas cosas a temprana edad, como que el amor se acaba o que no es suficiente. Pero no lo recuerdo en tono de reproche. Mis padres ante todo son seres humanos y son excelentes como tales.
En esas épocas cualquier cosa me hacía feliz, era una niña a la que no necesitabas apantallarla con grandes juguetes, los desodorantes de mis tías fungían de micrófonos y la imaginación hacía lo demás. Tenía muchísima imaginación. Y lo cierto es que los Reyes Magos nunca me fallaron, y lejos de esperar  con ansias la llegada de los juguetes, mi necesidad mayor era compartirlos con alguien, primos, amigos. ¿Qué son las cosas si no puedes compartirlas? Pues cosas, y ya, no hay risas, ni anécdotas, ni recuerdos, solo cosas ¡qué aburrido! Yo nunca me aburrí.
En aquel entonces tenía mis juguetes, mis libros. Mi madre viva, sana y lista para siempre decirme tal o cual cosa acerca de la vida, a mis abuelos que me educaron con el cariño más desinteresado del universo, sobre todo mi abuela. Esa ojiazul especial, callada y tierna, es la única persona que conozco que no reprocha, que no pide, solo te quiere.
Crecemos con esas ideas que nos plantan desde pequeños... los Reyes Magos, esa emoción, esa ilusión. El problema es que ahora ya no soy una niña y los Reyes Magos ya no me traen regalos. De hecho, he desertado con el paso de los años y dejé de creer en ellos, supongo que así es la edad, dejas de creer, la felicidad ya no la ves tan fácil, te complicas y dejas de compartir. Te pierdes en el claxon de los autos, en los problemas de la chamba, en la vecina que no se calla, en ese análisis que no necesitas, en la terquedad, en la ambivalencia, en la rutina, en el olvido.
Y es entonces cuando regreso al carácter humano de mi madre y mi abuela, que criaron a niños con una fuerza de acero, mientras ellas tenían sus propios temores, llantos nocturnos, amargas tardes de introspección, de dudas inconclusas ¿Cómo le hicieron? ¿Cómo me criaron entre tanto ruido interno y la confusión a flor de piel?
Supongo que esa es la verdadera magia, ese cariño desmedido y despreocupado es el verdadero regalo en la niñez. Así que una vez más agradezco a esos Reyes Magos y los admiro por ir de puerta en puerta dejando regalos, pero agradezco y admiro más a mi madre, a mi abuela que compartieron su magia conmigo, a mi padre que me comparte sus experiencias y lecciones.
No hay juguete que pueda brindarte la tranquilidad que te dan los brazos de tu madre en noches de miedos desconocidos, no hay canción que se compare con el consejo de tus padres y te haga darte cuenta del error, no hay mejor lección que las canas de tus progenitores traducidas en años que pesan y que te regalan en voces dulces, preocupadas e interesadas en nada más que tu felicidad.
Las Barbies la tiré, creo que regalé mi colección de muñecas sweetsecrets, es desconocido el paradero de la bici de aquel último año de Reyes. No recuerdo muchos juguetes, la verdad. Pero, el amor a mí misma, el significado de lealtad, respeto, amor, amistad, gratitud, soberanía personal y muchos otros, los aprendí de otra clase de Reyes que son más magos que los Magos, pues sembraron en mí a un ser humano libre, independiente y listo para afrontar la vida.
Gracias eternas no solo por darme esos regalos inembargables, duraderos y eternos, sino también por envolverlos nuevamente con dedicación, preocupación y amor cada que los he perdido, para que pueda abrirlos y hacer cara de sorpresa cada que necesito recuperarlos. Gracias a ésta otra clase de Reyes, por hacer que todos mis días sean días de reyes llenos de magia.

Escrito por: Evangelina Jiménez Olvera.

martes

♥ GRACIAS POR HABER HECHO MARAVILLOSO PARTE DE MI 2011 !!! .☆ *

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Qué puedo hacer cuando... Me preocupo demasiado.

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Qué puedo hacer cuando... Me preocupo demasiado. Un libro para los niños con ansiedad.
(Dawn Huebner)

Los niños se enfrentan cada día a multitud de actividades y situaciones que suponen todo un desafío para ellos: el rendimiento en el colegio, las actividades extraescolares, los problemas con sus compañeros, los problemas en casa...


En ocasiones sienten que no son capaces de controlar esas situaciones y se muestran muy preocupados y ansiosos. Con un lenguaje adaptado a los niños, atractivas ilustraciones y varias actividades pedagógicas, esta sencilla y completa guía enseña a los niños y a sus padres cómo superar estos problemas, proporcionándoles pautas claras y eficaces para manejar la ansiedad y las preocupaciones. Es de gran ayuda para los terapeutas, que pueden utilizarlo para que padres e hijos trabajen juntos durante la intervención.


espaciologopedico.com/tienda



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Mamá, no quiero ir al colegio (Klaus & Kinski )

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No quiero ir al colegio::




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Requisitos para ser un docente... .


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Un docente tiene una memoria de elefante,
una paciencia de ángel,
un corazón del tamaño del sol,
ojos por todos lados de la cabeza,
un filtro nasal,
piernas resistentes,
una vegija de cinco litros y
un sistema inmunológico de alto grado.
AÚN ASÍ DICEN QUE ES FÁCIL ESTA PROFESIÓN...





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domingo

Te quiero infinito mas 1 (... y un poquito más)

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I ♥ U





imagenes para hi5




- Mamá, te quiero hasta el infinito.
- Yo te quiero más.
- Pues yo te quiero infinito más infinito.
- Yo más. Ya sabes, no hay como el amor de una madre...
- Entonces te quiero como la mamá del infinito.


maytesanchez.blogspot.com




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miércoles

El amor de una madre

Todos nuestros amores podrían llegar a ser “ex” pero nunca se podrá tener una “ex-madre”. La madre es ese ser que lo entrega todo por amor, por su hogar, por sus hijos y nietos. Cuando la madre aún está ahí contigo, es una suerte tenerla, pues la clase de amor que entrega es el más puro que podrás encontrar jamás.


Es cierto que hay muchos tipos de madres, pero siempre la nuestra será la más maravillosa que la vida nos ofrezca. Ella será nuestra amiga, la que guarda todos nuestros secretos y lava nuestras penas cuando sufrimos mal de amores, la que nos cuida como una doctora cuando estamos enfermas.
Foto: Connie Bentson Byler.Los años no pasan en vano para nadie y cada año parecieran pasar más lentamente, las hermosas arrugas en el rostro de la madre son el vivo reflejo de las experiencias que ha vivido.
No hay otro ser más especial que la madre, no hay ni habrá un amor más sincero que el de una madre.
Cuando somos jóvenes muchas veces no sabemos apreciar el valor que realmente tiene la madre y la tenemos como “nuestra amiga”, pero al pasar el tiempo nos vamos dando cuenta de lo mucho que amamos a nuestras madres, mucho más de lo que creímos en nuestra juventud. No es algo de lo que nos demos cuenta de un momento para otro, pero siempre llega el día en el que nos percatamos que nuestra madre es lo más grande que hay después de Dios.
La madre es una mujer tan bendita que soporta tantas cosas por amor a sus hijos, mientras muchas veces somos ingratos con ellas dando por sentado que nuestras madres siempre estarán allí para nosotras.
Hay que cuidar a la mujer que nos dio la vida o simplemente la que nos crió o dejó marcado nuestro camino. Como dicen por ahí,“no es madre la que pare sino la que cría” y a ese ser debemos respetar, amar y cuidar en sus años dorados cuando vuelven a ser niños, cuando la vida va desapareciendo ante sus ojos.Foto: Connie Bentson Byler. Cuando ese momento llega, debemos prestarles nuestra ayuda para que sigan caminando, porque el día que nos falte su presencia, seguro que no habrá dolor más grande.
Ahora que tu madre está contigo cuídala, mímala, se su bastón y fortaleza. Cuídala como te ha cuidado a ti, no te enojes con ella por sus cambios de humor, los años la cansan, los problemas que tuvo que resolver han sido agotadores así como las veces que tuvo que ejercer todas las profesiones del mundo para darte a ti lo que eres ahora. Pero sobretodo respétala, porque verdaderamente jamás habrá nadie que te ame como ella te ama. Su amor por ti siempre prevalecerá, porque eres parte de sus ser, su sangre y ella siempre estará para ti esté donde esté.
Cuando los años empiecen a cobrar factura a su cuerpo es cuando más paciencia deberás tener con ella, te contará muchas veces los recuerdos que tiene, y deberás escucharla contarlos como si fuese la primera vez que te los cuenta. Ahora eres tú quien debe protegerla, amarla y valorarla, pues madre hay una sola.
Si ahora mismo tú misma ya eres madre: enseña a tus hijos a que amen a su abuela, porque ella te dio la vida, porque eres lo que eres gracias a ella. Foto: Connie Bentson Byler.Ahora tú eres portadora de ese amor que con toda su vida te dio, tú también entrega amor como sólo una madre puede dar.
Si aún no eres madre:recuerda que muy posiblemente un día tú misma lo serás también, llegará el día que entregues todo por tus hijos, y así como quisieras que ellos lo aprecien y valoren, tu madre también lo merece.
Benditas sean las madres… una luz en nuestras vidas..
Con amor
Shoshan



todamujeresbella.com



jueves

Te amé lo suficiente













Algún día, cuando mis hijos sean suficientemente grandes para
entender la lógica que motiva a las madres, les diré:


Te amé lo suficiente como para preguntarte a dónde ibas, con quién,
y a qué hora regresarías a la casa.


Te amé lo suficiente como para insistir en que ahorraras dinero para
comprarte una bicicleta aunque nosotros tus padres pudiéramos
comprarte una.


Te amé lo suficiente como para callarme y dejarte descubrir que tu
nuevo y mejor amigo era un patán.


Te amé lo suficiente como para fastidiarte y estar encima de tí,
durante dos horas, mientras arreglabas tu cuarto, un trabajo que me
hubiese tomado a mí sólo 15 minutos.


Te amé lo suficiente, como para dejarte ver mi ira, desilusión y
lágrimas en mis ojos. Los hijos también deben entender que no somos
perfectas.


Te amé lo suficiente como para dejar que asumieras la
responsabilidad de tus acciones, aunque los castigos
eran tan duros que rompían mi corazón.


Pero sobre todo, te amé lo suficiente, como para decirte que “NO”
cuando sabía que me ibas a odiar por ello.


Esas fueron las batallas más difíciles para mí.


Pero estoy contenta por haberlas ganado porque, al final, también las ganaste tú. 


Y algún día, cuando tus hijos sean suficientemente grandes para
entender la lógica que motiva a los padres, tu les dirás:


Te amé lo suficiente… como para hacer todo lo que hice por tí”.






"Daría todo lo que he vivido porque te quedases un segundo más a mi lado".















Lucrecia reconoce que no ha sido una buena madre, y le dedica a su hijo palabras llenas de emoción en su despedida: 









"Daría todo lo que he vivido porque te quedases un segundo más a mi lado"









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«Yo soy el 10%»

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La fotografía de un niño revoluciona la red










El cartel es muy claro en su mensaje, aunque con algunas faltas de ortografía infantiles. Lo sostiene un niño y dice: "No soy perfecto, pero soy feliz. Soy obra de Dios y llevo su imagen. He sido bendecido. Soy el 10% de los niños con síndrome de Down que han sobrevivido a Roe vs Wade" (en alusión a la sentencia del Tribunal Supremo norteamericano que en 1973 autorizó el aborto a nivel federal).


La fotografía se colgó en Facebook hace algunos días y está comenzando a convertirse en un fenómeno viral destinado a conmover las conciencias ante una sangrante realidad: desde que en 1989 se introdujo el diagnóstico prenatal, en los países occidentales el 90% de los niños que padecen esta alteración cromosómica son exterminados antes de nacer, pues la legislación y la jurisprudencia lo consideran causa suficiente de aborto.


El niño se llama Boaz y tiene seis años. Su padre, Andy Reigstad, tomó la foto para mostrar a la gente cómo son las cosas: "Aunque nuestro hijo no es perfecto (ninguno lo somos), es feliz y su vida vale la pena vivirla".


La cuestión del diagnóstico prenatal del síndrome de Down se ha puesto de actualidad al informarse durante este mes de un nuevo test menos invasivo que el actual, y que por tanto no pone en peligro como éste la salud del feto, tenga o no tenga el síndrome. Sin embargo, los movimientos provida temen que, eliminado ese riesgo, el recurso al test y la decisión de abortar si da positivo dispare todavía más ese escandaloso porcentaje.

La imagen de Boaz empieza a ser reproducida en cientos de perfiles de Facebook como una llamada de atención sobre ese holocausto silencioso, que está poniendo en práctica una eliminación eugenésica masiva de seres humanos.







¡Nuestra vida es mejor cuando le sonreímos y tú que esperas!
                                                      parroquiaicm.wordpress.com




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lunes

"Soy capaz de perdonar si vuelvo a ver sus caritas"


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Carta de la madre de los niños desaparecidos en Córdoba
Por: ALFONSO ALBA
16/10/2011 21:15




“Quien los tenga, si los deja libres, contará con mi perdón. No soy rencorosa ni vengativa. Me enseñaron a perdonar. Soy capaz de perdonar y olvidar si vuelvo a ver sus caritas y a escuchar mamá”. Son las palabras de Ruth Ortiz, la madre de Ruth y José, de seis y dos años, los dos hermanos que desaparecieron el sábado 8 de octubre en Córdoba. Su testimonio fue leído en Huelva por su portavoz, Esther Chaves, entre las lágrimas de centenares de vecinos y amigos que se han reunido en solidaridad con la familia.
“Son mis hijos, quiero tenerlos a mi lado y que sepan que los quiero y que no los he dejado solos”. Las palabras apenas podían salir de la garganta de Esther Chaves entre aplausos de solidaridad de centenares de onubenses. Muchos, padres de compañeros de colegio de los dos hermanos desaparecidos. “Sus compañeros de colegio se preguntan cuándo podrán bajar la sillita [que desde que Ruth desapareció sigue sobre la mesa de su colegio en Huelva], para que ella vuelva”, prosigue la carta escrita por la madre de los pequeños.
La familia de la madre sigue confiando en la investigación y pidiendo que se respete la “presunción de inocencia” de José Bretón Gómez, el padre de los dos hermanos que, según su propia denuncia, perdió de vista.

Carta completa:

"El viernes 7 de octubre, mis hijos fueron a pasar el fin de semana con su padre a Córdoba.
La noche anterior, cuando fui a darle las buenas noches a mi hija, me preguntó: "¿Cuánto tiempo vamos a estar en Córdoba?". Yo le dije: "El fin de semana, papito os traerá el domingo por la tarde porque el lunes hay colegio". Ella me contestó: "¡Claro, el lunes hay colegio!".
Ruth se quedó tumbadita en su cama, rezamos y le di un beso de buenas noches. Se quedó tranquilita, con esa paz que tienen los niños durmiendo.
Estos últimos días, estando en casa de su abuela, llegó a decir: "Esta es mi casa preferida". Ella dice: "Vivir, vivimos en Huelva y a Córdoba vamos en vacaciones".
Es muy inteligente, responsable y desde pequeña ha sido una niña muy buena.
Le encanta su colegio, estar con sus amigas, y le gusta mucho la maestra que le ha tocado este año. Está muy contenta porque ya está en Primaria. Sus compañeros de clase se preguntan cuándo podrán bajar su sillita, para que ella vuelva.
El pequeño se lo pasa muy bien en su guardería, es muy cariñoso, y aunque es travieso e inquieto su seño Yolanda, Pepa la directora, la cocinera, la seño Marta del año pasado y todas las demás lo echan de menos. Sus compañeros sólo tienen dos años, pero también quieren jugar con él.
El año pasado cuando aún no andaba y su padre lo dejaba en la Guarde por las mañanas, todas las señoritas querían cogerlo para llevarlo a su clase, porque a todas les gustaban sus abracitos. Tiene una sonrisa que ilumina todo y ya sabe dar besos.
¿Y yo, qué puedo decir? SON MIS HIJOS, necesito tenerlos a mi lado y que sepan que LOS QUIERO Y QUE NO LOS HE DEJADO SOLOS.
Quien los tenga, si los deja libres, contará con mi perdón. No soy rencorosa, ni vengativa. Me enseñaron a perdonar. Soy capaz de perdonar y olvidar si vuelvo a ver sus caritas y a escuchar "MAMÁ".
Pido la colaboración de cualquier persona que pueda dar pistas de su paradero.
Por último, quiero dar las gracias a mi familia y amigos, a todos los que estáis hoy aquí, a todas las personas que me han mostrado su apoyo, que me han transmitido sus fuerzas, cariño y esperanza.
Mil gracias. Gracias de todo corazón.
Ruth".








Ruth Ortiz ofrece perdón a cambio de recuperar con vida a Ruth y José

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No hay ningún otro amor terrenal, más grande que el de una Madre.



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No hay ningún otro amor terrenal, más grande que el de una Madre.

Es esa y no otra, la que esta dispuesta a apoyar, cuando todo el mundo abandona.

Es la que dar confianza, cuando nadie te entiende. La que esta dispuesta a trabajar veinticuatro horas al día. Es la que trabaja los trescientos sesenta y cinco días al año.

Es esa y no otra, la que esta dispuesta a no tener ni un solo días libres ni vacaciones.


Es esa y no otra, la que esta dispuesta, tú madre.


Únicamente el amor de una Madre resistirá, por cualquier tiempo de prueba.


Las madres tienen fuerzas que asombran a los hombres y a las mujeres.

Llevan a los hijos, sobrellevan dificultades, llevan pesadas cargas pero se aferran a la felicidad, amor y alegría. Sonríen cuando quieren gritar. Cantan cuando quieren llorar. Lloran cuando están felices y ríen cuando están nerviosas. Pelean por lo que creen. Se sublevan contra la injusticia. No aceptan un "no" por respuesta cuando creen que existe una solución mejor. No se compran zapatos nuevos pero a sus hijos sí...... 


Aman incondicionalmente. Lloran cuando sus hijos sobresalen y ovacionan a sus amigos cuando triunfan. Se les rompe el corazón cuando un amigo muere. Sufren cuando pierden a algún miembro de la familia pero son fuertes cuando no hay de donde más sacar fuerzas. Saben que un abrazo y un beso pueden sanar un corazón roto. Saben enviar abrazos invisibles, que son visibles para quien lo recibe...

Es el misterio del cariño verdadero, ese que ni se compra ni se vende, esa es la ternura, simpatía, amor, apego, afección, devoción, agrado, cariño, que solo una madre sabe dar. 

Dar todo, por el cariño, atención, dedicación, conocimiento, sin esperar algo a cambio, esa solo es tu madre





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“MI MAMÁ ESTÁ LOCA”

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mundodemama.com


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Madre divorciada: no debe ser mamá y papá a la vez

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En todas las familias hay un reparto de papeles entre los padres. Tanto la madre como el padre tienen un cometido en el proyecto común de formar una familia y los hijos se benefician y nutren de la diferente personalidad y aportación de sus padres. A veces, suele ocurrir que después de una separación, la madre (que suele convivir con los niños) intenta compensar o suplantar de alguna manera la ausencia del padre en el hogar familiar con la aparente y sana intención de que su hijo no se resienta con los cambios en la relación con el padre.
Esto no deja de ser un sentimiento de protección o de culpabilidad de los padres hacia sus hijos, por haberles privado de su antigua relación familiar, pero las mamás divorciadas deben entender que el padre seguirá siendo su padre, no deben actuar como si éste hubiera muerto y su hijo sufriera esta inevitable pérdida. El padre tiene que seguir ejerciendo su función y su papel en la relación con sus hijos, aunque la situación haya cambiado.

madredivorciada:nodebesermamáypapá










Es inevitable que los hijos sufran por la separación de sus padres. El divorcio, cuando hay hijos, no es sólo una ruptura conyugal, también es una ruptura familiar. En algunos casos, los niños se ven afectados profundamente en sus emociones y afectos, suelen sentirse más irritables, depresivos, desconfiados o culpables. ¿Cómo poder evitar que el niño sufra demasiado y pueda restablecer y aceptar una nueva relación con sus padres? 
La respuesta está en los padres, los niños sólo se sentirán seguros si existe entre ellos respeto y existen unas directrices comunes en el cuidado y educación de sus hijos. Aunque al principio sea difícil, el diálogo entre los padres tiene que ser constante. El niño sigue necesitando a su padre y a su madre, ninguno de los dos ha de suplantar al otro, cada uno es único e irremplazable. Suplantar al padre o a la madre, puede llevarles a la confusión, a la sobreprotección y la preocupación por no estar a la altura de la nueva situación. Por ello, muchos niños responden con conductas de culpabilidad o inseguridad. Los niños necesitan de algo inamovible que es el amor incondicional de sus padres, ya sea bajo el mismo techo o no.